Nacemos indeterminados, el cerebro del niño al nacer es una página en blanco que escribirá con la experiencia. Deberá descubrir lo que lo apasiona y desarrollar su talento aprendiendo a escuchar a su voz interior.
Las personas felices alinean la vocación con el talento a través de un proyecto personal.
Entre el ser y el hacer debe existir una relación de potenciación. Al llamado de la vocación debe acompañarlo el desarrollo del talento necesario para alcanzarla.
Cuando se unen talento, talante y vocación surge el entusiasmo - la fuerza superior-. La fórmula es apostar a uno mismo sin enterrar el talento como hizo el esclavo de la parábola.
La Fábrica de talento. Combinando acción, conocimiento e ideas se llega a la vocación. Para Buda: “tu trabajo es descubrir tu tarea, y luego entregarte a ella de todo corazón”
El sistema educativo no se preocupa por cómo se crea el talento ni por cómo descubrirlo. Pero en algún momento la necesidad surge: las crisis que suelen ser oportunidades. Son momentos ideales para indagar sobre qué quiero y cuál es la situación actual. Así emerge la tensión creativa hacia el resultado deseado. Para lograrlo hay que analizar y cambiar los errores que se repiten siempre, las creencias y las emociones dominantes, las metas contradictorias que se desean al mismo tiempo y entender la naturaleza del bloqueo.
Muchas veces la barrera no existe, como la pulga que de tanto chocar con la tapa de la olla deja de saltar aunque la tapa ya no está. El estrés no es bueno para decidir. Hay que aprender a relajar la mente, así aumenta la capacidad de percepción interna (autoconocimiento) y externa (información y conocimiento). La sabiduría sabe manejar la información y el conocimiento aprendiendo de la experiencia.
El estado de flujo. El encuentro del “ser” mejora el hacer y el tener. La capacidad baja si aparecen: la maldición del conocimiento – cuando se lo aplica a la situación equivocada- la mentalidad de bombero – actuar sobre lo urgente y no en lo importante- y cuando se mira sólo desde la primera persona.. Así en un choque, el médico observa al accidentado, el mecánico al auto, el policía la forma de solucionar el tránsito, el abogado el juicio, etc.
Redefiniendo el problema surgen nuevos obstáculos. Para Herbert por culpa de un clavo se pierde la herradura, por la herradura se pierde un caballo, por el caballo al jinete, por el jinete se pierde la guerra, por la guerra se pierde el reino, y todo por culpa de un clavo.
Por eso antes de percibir hay que ser receptivo, antes de actuar ser generativo, antes de contemplar ser persistente; para que el objetivo sea el centro de las acciones.
El método: cómo se desarrolla el talento. La relajación amplifica la capacidad. Receptividad implica flexibilidad, indagación y acceso a la mente profunda; generatividad es buscar la complejidad y el desafío, la fluidez cuantitativa, la originalidad y saber elaborar e innovar. Para fabricar ideas hay que preguntar: qué quiero y no qué no quiero.
Esto genera opciones. Es una locura pensar en mejorar haciendo lo mismo.
Hecha la elección hay que avanzar, el inicio es la parte más importante del trabajo. Luego hay que ser persistente y no aflojar. El que se hace experto en hacer las cosas mal luego se hace experto en hacer las cosas bien. Edison inventó la lámpara eléctrica después de mil errores. .
Si la motivación es baja o el miedo grande en lugar de alcanzar objetivos se intenta aliviar el estrés y se rebajan las metas.
El cambio proviene de la acción. Con el resultado a la vista hay que realinear los objetivos, el foco de atención y la asignación de recursos. Poder tolerar la ambigüedad, realizar ajustes hacia la meta, saber que el ser es más que el hacer, e ir hacia la solución y no hacia el problema. No se puede avanzar mirando por el espejo retrovisor, ni atacar los síntomas sino las causas, ni al dolor sino a lo que lo produce. Esto es el cambio generativo.
Invertir el tiempo. El mayor tiempo hay que dedicarlo al ser, a lograr el estado ideal, a percibir y a generar. El resto a reaccionar y a evaluar. El modelo es sencillo: medite sobre su bloqueo. Cree la imagen completa del deseo. Piense en los obstáculos que pueden aparecer. Cree alternativas. Entre en relax, perciba la realidad interna y externa, reaccione de la manera que cree adecuada. Contemple los resultados y ajuste las velas.
El problema es quedarse en un extremo, hasta el éxito fracasa con el tiempo. Hay que salir del no puedo. No se puede querer una meta y no hacer esfuerzos, o postergar el intento. Lo importante es saber fijar metas, formularlas en positivo, que sean viables, que no hagan perder positivos presentes al alcanzarlas, definirlas con precisión y desearlas intensamente.
¿Cómo se crea talento?
Optimizando conclusiones y decisiones después de la experiencia.
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